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Burundi

En 1899, los alemanes se repartieron con la Reina de Inglaterra las tierras a orillas del Lago Victoria. Rwanda y Rwanda-Urundi («La Otra Rwanda») quedaron bajo su protectorado.

A diferencia de Rwanda, los Tutsi gobernantes en Burundi no aceptaron la colonización; así que los alemanes crearon una revuelta Hutu contra los Tutsis gobernantes para forzarles a aceptar el protectorado. Una vez los Tutsis gobernantes cedieron, los alemanes masacraron a los Hutu y los obligaron a huir a Rwanda.

Se acababa así la historia de uno de los reinos más antiguos de África; una de las civilizaciones más ricas y poderosas y una dinastía que duraba siglos.

Poco después, tras la devastación alemana y aprovechando la I Guerra Mundial, los belgas se hicieron con el control de toda la zona.

Por encargo de la ONU, los belgas realizaron un censo de la población. Tomaron nombres, poblaciones y separaron «Hutus» de «Tusis» midiéndoles el tamaño de su… nariz; basándose en una vieja leyenda de que los Tutsis habían llegado procedentes del norte.

Con la independencia, en 1967, estalló una guerra civil entre esos «Hutus» y «Tutsis» de las narices; como reflejo de que se libraba en la vecina Rwuanda y que acabó con uno de los capítulos más macabros y sangrientos de la historia reciente del mundo.

Pero eso no fue lo peor. Lo peor estaba aún por llegar. Lo peor no tiene nombre; o sí, pero como es muy largo y a nosotros no nos gusta leer, se le conoce por sus iniciales: AIDS o SIDA.

Y… ¿a qué viene todo esto?

Hemos recibido un correo de Pedro Rodríguez, Secretario del Club de Leones en Oleiros; que hace poco anunció que había logrado la cesión de unas camas de hospital que se disponía a enviar a este desolado rincón de la tierra.

«Un socio nuestro tiene contactos con una ONG que colabora con un orfanato de Burundi, país en guerra y con una situación dramática. Nos hicieron una petición de diferente material médico y ropa infantil. De nuestros fondos, donamos aproximadamente 1500€ para comprar ropa infantil y material de aseo»

Pues sí, es a este tipo de cosas a las que se dedica el Club de Leones de Oleiros. «A través de un socio médico conseguimos tensiómetros, termómetros… Todo esto saldrá de Vigo en un contenedor para Burundi. Pendientes de conseguir diferente material médico, otro socio que ejerce en el Hospital San Rafael, consiguió que ese hospital nos done las camas que está sustituyendo, las mesillas y las mesas de comida. En total, alrededor de 150 camas.»

Pensaron además que, como son muchas camas, a alguien más le podría venir bien disponer de una. «Pensamos que, aunque vendrán muy bien en Burundi, algunas nos las podríamos quedar para gente que necesite aquí una cama articulada y no la pueda comprar. Hablamos con el Concello y ellos nos ayudarán en la custodia y de ahí viene la petición de que si alguna persona de Oleiros necesita una, podérsela dejar para su uso.»

Es decir, personas con problemas de movilidad en Oleiros, esta es una buena oportunidad para conseguir una herramienta que puede venir muy bien; y, de paso, conocer a esta gente que tanta ilusión le está poniendo para hacer las cosas como merecen intentar hacerse.

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