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Los peores augurios

Radiografía a la economía gallega

Según los datos publicados recientemente por el Instituto Galego de Estatística la economía sufre una situación prácticamente insostenible. Fue dejar caer el voto en la urna y abrirse la caja de los truenos; con titulares en prensa que llaman la atención de unos o vienen a confirmar las peores perspectivas de otros.

Los empleados públicos superan ya a los del comercio o la industria” en La Opinión de A coruña, “La crisis amenaza el empleo público, el último nicho laboral” en La Voz de Galicia; o el último y más sentido “Galicia tiene un perceptor de prestaciones por cada cotizante” sacado del Informe de Afi-Agett del que se ha hecho eco toda la prensa nacional.

Esto confirma que en Galicia (y en mayor medida en la vecina Asturias, deudora de las prejubilaciones mineras) vive mas gente desempleada que trabajando. En la mitad de los Concellos hay más jubilados que asalariados. De estos últimos, la mitad cobran de las Administraciones Públicas: Concello, Diputación, Xunta o Estatales; o de empresas cuyo principal cliente (o el único) son esas administraciones; y el resto viven de los sueldos de esta gente. Hay muchos más jóvenes (menores de 35 años) preparando oposiciones que trabajando; muchos de ellos con títulos universitarios que sólo sirven para “pasar” la primera criba administrativa en busca de un puesto de funcionario. O de interino.

La situación es insostenible. No se puede pagar más porque, simplemente, no hay más. Las coberturas han sido diseñadas para funcionar en épocas de bonanza y la que está cayendo supera, con creces, las versiones más pesimistas del fin del mundo: el “crack” del 29 fue un camping (parafraseando al bueno de Berlusconi) al lado de esto.

¿Soluciones? No las hay… Recortar las pensiones a los jubilados o los complementos a los funcionarios puede suponer el colapso económico de zonas rurales en las que puede que viva mucha gente, pero que suponen el 60 o 70% del territorio de la Comunidad; con las consecuencias de abandono y destrucción que ello supone.

La Xunta de Galicia ha fijado por Lei un techo de gasto para contener el endeudamiento. Mal. El “endeudamiento”, como tal sentido de inversión, ya no existe: la nueva deuda sólo proviene de la refinanciación de la deuda anterior. Yo voy a un banco y no me dan más dinero. Y ponerme un techo… ¿para qué? El problema de mi deuda no es el techo… es el suelo. ¿Para cuando fijaremos un suelo por Lei? Saber exactamente cuánto tenemos que gastar en Educación, Sanidad, Dependencia, Prestaciones, Movilidad, Seguridad, Sueldos… y a partir de ahí… pues para el AVE.

El mundo al revés.